UCRANIA: SINCERAMIENTO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES Y LA PAZ MUNDIAL.

El presente artículo se basa en una serie de trabajos[1] sobre la naturaleza y sentido de las previsiones sobre las que se basa el proceso de toma de decisiones en Washington, cuando se refiere a Ucrania. Luego de dos años de guerra abierta en el Donbás, el mundo no puede seguir apostando a la continuación e incremento de la guerra, a la permanente escalada y sobre todo a seguir apostando a una victoria de Ucrania, que ya no es posible, ni política ni militarmente. Veamos algunos de los argumentos que sostienen esto.

  • La asistencia militar recibida de EE. UU no le ha alcanzado, ni le alcanzará a Ucrania, para revertir la tendencia actual de la guerra. La más reciente entrega de US$ 61,000 millones, estará fundamentalmente dirigida a solventar gastos y/ reponer inventarios, realizados entre el 2022 y el 2024. Debemos considerar que desde hace tiempo EE. UU enfrenta un panorama fiscal desolador de incremento de la deuda pública. La falta de sostenibilidad de las actuales políticas presupuestales a las que hay que incluir la entrega hasta la fecha de un total de US$ 200,000 millones a Ucrania desde el 2022, son cada vez más visibles porque ocasionan el incremento de su deuda pública de US$ 34 trillones y mayores déficits[2] problemas que, de seguir dicha tendencia, según el Center on Budget and Policy Priorities, pueden llegar al 20% del PBI nacional el 2050. Las próximas legislaturas en el Congreso del 2025, deberán considerar este asunto, indefectiblemente. 
  • La nueva arquitectura política con el giro del equilibrio del poder hacia la derecha en Europa, no garantizan tiempos fáciles para la definición de políticas comunitarias de consenso, especialmente para garantizar la paz de la que ha gozado desde 1945 hasta el 2022. En esta disputa cultural, se priorizará, los nuevos gobiernos priorizarán lo doméstico antes que lo comunitario. Tendrán que voltear a mirar problemas domésticos poco atendidos en los últimos meses, como el carácter ambivalente de la migración, en términos de seguridad y de economía. Dicho esto, pocos líderes europeos le apostarán a Ucrania de la manera en la que lo han hecho hasta ahora. Como lo plantea el reciente informe de Foreign Policy: “Europe Alone”, la futura situación comunitaria, se presenta muy difícil.
  • La imposibilidad de continuar con el alargamiento de la OTAN en Europa del Este, ni en ningún otro sitio más allá de los actuales 32 miembros, bajo el riesgo de diluir y debilitar sus objetivos primigenios de seguridad y defensa colectivas en el centro del continente, convirtiéndose más bien (la alianza euro Atlántica) en un mero instrumento del expansionismo norteamericano. La nueva asistencia financiera y militar otorgada a Ucrania, lejos de ayudar a reducir el desarrollo de la guerra, la ha escalado a niveles no previstos por sus promotores. O como lo sostuvo hace algunel diplomático norteamericano George F Keenan:

” I think is the beginning of a new cold war…I think the Russians Will gradually react quite adversely and it Will affect their policies. I think is a tragic mistake. There was no reason for this whatsoever”.

Algo similar escribió más recientemente el 21 de febrero del 2022, el editorialista del New York Times, Thomas Friedman, en su artículo “This is Putin´s War. But America and NATO aren´t Innocent Bystanders”

  • Los problemas domésticos del gobierno de Zelensky y su imposibilidad de ingresar a la NATO. No puede mantener una posición como la que planteó la Cumbre de la Paz, ni su economía, ni su Defensa lo permiten. Ninguno de los miembros europeos de la NATO puede sostener ese ritmo de uso de armas y suministros, como lo reconocen altos jefes militares de las Fuerzas Aéreas norteamericanas en Europa[3].
  • Las consecuencias de un eventual triunfo del republicano Donald Trump en noviembre, de cara a los compromisos de EE. UU en la defensa colectiva de Europa (% PBI en defensa) y de cara a sus relaciones con China (comercio y seguridad).  Lo más probable de ocurrir este hecho, es que su gobierno retroceda en los principales pasos dados por la administración Biden respecto de Ucrania, para focalizarse en su política en el Pacífico.
  • Los cambios en el equilibrio mundial, como consecuencia del acercamiento entre China y Rusia, el Foro de San Petersburgo Más recientemente, la Cumbre de los 10 miembros de la Organización para la Cooperación de Shangai; esta última formada el 2001, y tiene la idea de pasar de la seguridad colectiva a un organismo más político, en toda la región euroasiática[4].
  • Las dificultades de EE. UU para sostener económica y militarmente más de un conflicto internacional abierto a la vez, como puede ocurrir en el caso de un posible desborde en Gaza y Líbano, en Yemen y el Mar Arábigo, en Sudán y el Cuerno de África, además del Mar de la China respecto de Taiwán. Todo ello, sin considerar la actual dependencia del sostenimiento de Ucrania a la asistencia y los suministros norteamericanos. Este escenario trasciende largamente las previsiones originales de la Estrategia Nacional de Defensa 2022[5].

Todos estos elementos, considerados individual o colectivamente, ayudan a entender la prospectiva que se cierne sobre los acontecimientos relacionados al conflicto en Ucrania, para el período 2024-2025. No pueden ser dejados de lado al momento de tomar posiciones o decisiones en torno a ello.


[1] https://www.cato.org/commentary/biden-has-massively-overdrawn-americas-account-blank-checks-ukraine

[2] https://www.cbpp.org/research/the-long-term-fiscal-outlook-is-bleak

[3] https://breakingdefense.com/2023/07/us-nato-weapons-stockpile-dangerously-low-usaf-general/

[4] https://cnnespanol.cnn.com/2024/07/03/club-xi-putin-contrarrestar-ee-uu-miembro-prorruso-trax/

[5] https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf

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