SE JUEGA EL DESTINO DEL BRASIL Y AMERICA LATINA

La intensa disputa político electoral -marcada por el aumento del costo de vida- entre un dirigente sindical tres veces derrotado y tres veces presidente de su país, con 80 años de edad y el hijo de un ex presidente militar, conservador, hoy en arresto domiciliario, nos llevará con seguridad a una segunda vuelta electoral que se definirá seguramente entre ambos candidatos: la confrontación entre dos modelos de Estado, de economía y de sociedad expresados en la disputa entre el Partido de los Trabajadores y el Partido Liberal.

Pero esto no se da de forma aislada, sino en un contexto geo político determinado: entramos al segundo año de Trump, el mismo que ha hecho un cambio sustantivo en su doctrina de seguridad y defensa nacional, al poner como objetivo la recuperación del Hemisferio Occidental. En el terreno bilateral, las relaciones entre Brasilia y Washington han sido armoniosas, pero no han faltado momentos erráticos en materia de: cambio climático, defensa del multilateralismo, la propia implementación de la fuerza en el resto de América Latina, o la política arancelaria entre ambos países. En julio de 2026 envió a dos diplomáticos para impulsar la idea del cuestionamiento al sistema electoral brasileño: les fue negada la visa de entrada

Como consecuencia, el Departamento de Estado, a través de sus distintos actores, contratistas, aliados, ha hecho todo lo necesario para recuperar el control sobre los gobiernos de mas de 10 países, mediante la implementación en el terreno de la “Doctrina Donroe” y que ha incluido la declaración de organizaciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas. Esto ha sido hecho a través del aislamiento, debilitamiento de regímenes políticos previos, la interferencia política directa en períodos de campaña electoral, la interferencia del voto o su conteo por diversos mecanismos políticos y tecnológicos, ciber ataques directos, la presión a ciertos gobiernos mediante un sistema de sanciones y embargos contra países o personas (revocatoria de visas), hasta la amenaza o la intervención militar como lo expresa lo ocurrido en Venezuela.

En el Brasil, ha sido una mezcla de diplomacia, economía y política, en donde también se han coludido el otro hijo de Jair Bolsonaro, Eduardo que vive en EE.UU y su “delfín” el nieto del ex dictador Figuereido (Paulo). Un mecanismo particularmente utilizado en el caso de Brasil, ha sido mediante el uso del poder Judicial en contra de determinados personajes. El caso Master y el involucramiento de la esposa del juez Moraes que metió a la cárcel a Jair Bolsonaro, es el mas rfeciente caso.  

Se trata sin duda de una forma de “guerra híbrida” caracterizada por distintas formas de injerencia electoral, política, técnica, diplomática, que ha significado una derrota táctica muy fuerte para el progresismo latinoamericano. En ello, el presidente Trump ha sido muy cuidadoso en ver la forma como opina sobre el proceso electoral brasileño; no ha dudado en tomarse la foto con el candidato Jair Bolsonaro (mayo 2025), pero se ha abstenido de hacer declaraciones públicas.

En los últimos tiempos, las acciones internacionales del gobierno de Lula, han estado dirigidas a visibilizar que él conduce la diplomacia brasileña y su proyección regional, hemisférica y mundial. Su visita a Washington, su participación en diversas cumbres, su discurso en la ONU en defensa del multilateralismo y en contra de cualquier injerencia extranjera en las elecciones de su país, para citar los más recientes.

La situación de la economía, no es mala: desempleo en 5.3% y una inflación de 4.22% interanual. Al cierre de este artículo donde casi 158 millones de brasileños decidirán la suerte del país, había aun un muy estrecho margen de indecisos que oscila entre el 3% y en el rango de error propio de la estadística electoral; el país está dividido y polarizado por las candidaturas y los discursos del presidente  Lula y Flavio Bolsonaro: derechos sociales versus “mano dura” contra violencia y protección de la familia. Los grupos sociales tienen sus apuestas políticas claramente establecidas: el voto duro de ambos candidatos Pero, el mayor temor que enfrentan los candidatos, es el problema de la abstención  que en las últimas elecciones fluctuaron en el 21% la mayor de todos los tiempos, principalmente en sectores populares. Particularmente estas elecciones no han despertado el interés de anteriores comicios. A tres días de las elecciones, el presidente Lula ordenó a la Policía Fedral y la Procuradoría  General del Estado que inicie investigaciones sobre posible financiamiento del gobierno de Trump, a redes de opositores, particularmente mediante un proyecto denominado “Countering Lawfare and Censorship in Brazil”. Esta denuncia proviene de The Guardian y los fondos corresponden al Human Rights and Democracy Funds del gobierno norteamericano.

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