CHINA Y EEUU: Habla suave y  lleva un palo grande…

Acaba de culminar la visita de Xin Jinping a EE.UU, la tercera entre ambos presidentes, la primera a ese país en más de una década, en circunstancias muy particulares, por cuestiones políticas y electorales. La última cita entre ambos se dio en mayo del 2025 en Beijing. Esta vez, en paralelo, se realizaba la 81 Asamblea General de la ONU con asistencia de numerosos mandatarios de la comunidad internacional, donde sucedieron una serie de intervenciones que dejan muy en claro el difícil camino de las relaciones internacionales: Trump, Lula, Netanyahu, Lavrov, presidente iraní, entre otros.  En esta oportunidad, ambas partes tenían expectativas limitadas sobre acuerdos puntuales, en la búsqueda de una estabilidad estratégica que busque superar el dilema o la trampa de Tucídides y en últimas cerrar con cualquier posibilidad de enfrentamiento bélico entre ambas naciones.

Ocurrió lo que muchos denominaron una Cumbre del “deshielo” y la estabilización de la relación entre ambas potencias. Donde los acuerdos no han sido estratégicos sino para confirmar una situación de sana competencia entre ambas potencias en busca de la influencia global, y donde los temas álgidos, han sido dejados para autoridades inferiores de ambas administraciones, el secretario del Tesoro Scott Bressent y el vice primer ministro He Lifeng. Tal es el caso de la prórroga de la tregua arencelaria conseguida en Busan, que vencerá en noviembre de este año.  

Los mandatarios han preferido mantener una reunión cordial llena de símbolos e imágenes demostrativas, como el trazado de la alfombra roja en la recepción de Trump en la Base Aérea Andrews, mostrar las renovaciones de la Casa Blanca, las sucesivas muestras de poderío militar americano, una cena de gala donde predominó el rojo y el dorado, para culminar con un recorrido por los Archivos de la “nación de la libertad”. No obstante el veto impuesto a tres cadenas de televisión representaron un problema para Trump, pues redujeron el nivel de cobertura global de las reuniones.

Hurgando mas en detalle, podemos señalar en que situación se encuentran ambos países, donde pareciera que esta vez China ha puesto las condiciones, en el marco de lo que Xi Jinping ha denominado el levantamiento del Este frente al declive del Occidente. Trump es presa de una serie de errores estratégicos de nivel doméstico como internacional. Algunos señalan que Trump ha dejado que China le gane por puesta de mano en todos los frentes, mientras que la diplomacia china lo ha sacado de su zona de confort: capacidad industrial y científica (mayor cantidad de patentes), energías renovables (mayor productor de paneles solares y coches eléctricos), producción económica (mayir crecimiento de PBI en tres décadas), e iniciativas como la de la Franja y la Seda o su apuesta por el Sur Global.  

En los próximos meses los líderes tendrán la oportunidad de verse dos veces más, una en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico y la otra en diciembre en la Cumbre de los G-20 en Miami.

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