LA CUMBRE DE LOS BRICS EN LA INDIA.

La semana pasada se ha producido la 18va Cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, India, a dos décadas de su conformación inicial cuando el mundo fue sacudido por la crisis financiera del 2008. Este origen ha sido fundamental para trazarla esencialmente como un espacio económico y comercial, pero no carente de ribetes geopolíticos: por ejemplo la confirmación del intercambio comercial en monedas nacionales, resulta un mecanismno útil para desdolarizar el sistema financiero internacional.

En un escenario de falta de atención de los grandes grupos mediáticos, no faltan algunos quienes critican sus pocos avances institucionales y normativos, lo cierto es que BRICs + es la mejor plataforma alternativa multilateral existente hoy en día, como lo resaltan los mas de 140 puntos de acuerdo de su Declaración Final. Incluso hay molestias en la opinión pública hindú por la forma tergiversada con la que se aborda  este espacio multilateral: solamente como una imagen del Sur empobrecido y en desarrollo.

Es pues necesario vislumbrar el rol de los BRICs a largo plazo y diferenciarlo del derrotero que siguen sus miembros activos, donde no se pueden excluir las diferencias individuales y colectivas entre sus miembros. Pero precisamente, empezar por reconocerlas es un buen inicio de un camino diferenciado para ventilarlas, es el caso de India y China, para citar el ejemplo más palpable: mantienen una disputa territorial y la India es miembro del Quad, una plataforma regional de seguridad colectiva que ha sido conformada a partir de la confrontación y contención a China.

Participaron por primera vez los  nuevos miembros del mecanismo global, es decir: representantes de Etiopía, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Egipto y esto de por si constituye un logro mayor de convergencia; por lo tanto, es lógico entender que se trata de procesos más lentos de adecuación y consenso que no responde a los viejos patrones de dominación post colonial en el siglo XX. En ese sentido, tomemos en cuenta los procesos históricos: de 1945 a 1991 el período de la Guerra Fría, entre 1991-2020 un proceso de unilateralismo norteamericano que pronto cayó en decadencia; y con el COVID a partir del 2020 un lento pero inquebrantable proceso de insurgencia de un nuevo espacio multilateral más equitativo y estructurado.

El protagonismo de  la India resulta central, desde su histórica posición de No Alineamiento con ninguna de las potencias hegemónicas en el mundo. En esta oportunidad, ha sido central la idea del aumento de la cooperación y evitar las tensiones geopolíticas del momento, entre los países del Sur Global. En ese sentido es necesario resaltar dos características fundacionales y fundamentales: su posición anti occidental y su postura anti colonial.

Aunque a primera vista se puede decir que hay pocos avances en los cambios que se reclaman en la gobernanza mundial, y justamente cuando estamos cerca de las elecciones de la nueva Secretaria General de las Naciones Unidas, sin embargo, debemos señalar que constituye un espacio fundamental de iniciativas para la reforma de estos espacios multilaterales. Se trata de un espacio donde se privilegian las autonomías, la cooperación y la solidaridad como forma de conducción hacia un nuevo orden internacional, en momentos que el viejo sistema le cuesta terminar de fenecer.

En este sentido debemos resaltar la posición de Brasil como único representante latinoamericano, socio fundador del mecanismo, pese a que Cuba y Bolivia son países observadores. Resulta paradójico que el Sur termina siendo el mayor defensor del efectivo multilateralismo horizontal, tomando en consideración las derrotas profundas ocurridas en la ONU, la UE, la OEA y otros espacios colectivos que enfrentan una crisis mayor.  En momentos que América Latina en su conjunto sufre la agresión política, diplomática, militar de los EEUU, la presencia y el rol de Brasil son muy importantes.

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