Por: Ricardo Soberón, analista
En la primera quincena de marzo el gobierno del presidente Trump ha desplegado los últimos intentos de un supuesto multilateralismo dirigido en el hemisferio Occidental, en su intento de solidificar sus últimos actos unilaterales. Primero, organizó una Cumbre de ministros de Defensa de algunos países cercanos, luego el presidente Trump convocó una Cumbre Política dirigida contra la presencia de China en la región, la que se realizará en su club de golf en Miami. En ambos casos, se encuentra la criminalidad organizada como la excusa perfecta para producir varios hechos, desde la visión militarista y las posibilidades de injerencia y participación en asuntos internos, so pretexto de una lucha “coordinada” contra la criminalidad.
No sería raro que estas dos cumbres sean la plataforma desde la cual Trump inicie -durante el 2026, sobre todo antes de las elecciones de noviembre- una nueva cruzada policial militar que incluya la presencia de medios marítimos y aéreos alrededor del hemisferio, además de diverso tipo de instalaciones múltiples (policial y militar) con presencia física de elementos norteamericanos que gocen de inmunidad diplomática y la posibilidad de acciones directas de carácter ofensivo en el territorio de esos países que incluyan detenciones, ejecuciones, extradiciones, expulsiones y otras formas unilaterales de acción.
Una propuesta de tal magnitud no puede ignorar que, en su mayoría, los mayores intentos de criminalidad organizada alrededor del oro y la cocaína en América Latina tienen como destino final los EE. UU, y ese no es un asunto menor. Además, la propia experiencia latinoamericana nos demuestra que el descabezamiento de organizaciones complejas no necesariamente trae una mayor paz: ocurrió en el caso de los carteles colombianos, el caso de Chapo Guzmán, el Mayo Zambada, entre los más visibles. Es el caso mencionar al Ecuador, que ha declarado un conflicto armado interno[1] y la consiguiente declaratoria de emergencia por 60 días.
Desde el contexto particular posterior a los bombardeos en el Caribe y el Pacífico, la operación militar norteamericana contra Nicolás Maduro del 3 de enero, el ahogamiento de Cuba, y la cooperación en inteligencia para la captura y muerte de “El Mencho” en México, ahora los tenemos convocando e impulsando eventos multilaterales específicos como si la situación en América Latina fuera la usual. A partir de allí se han producido operaciones militares conjuntas por parte de militares norteamericanos en Ecuador contra espacios ocupados por los Comandos de la Frontera, mientras que en simultáneo ocurren las crecientes diferencias políticas y comerciales entre el gobierno de Quito y Bogotá.
Estamos frente a una visión especialmente norteamericana del hemisferio occidental como su escenario de maniobras y predominio, que es diametralmente distinta a una visión latinoamericana basada en el respeto a la soberanía entre países hermanos y la no injerencia en asuntos internos. No tenemos pretensión imperial como si la tiene EE. UU sobre el hemisferio y el resto del mundo. Es evidente el protagonismo de la secretaria de Guerra y del Comando Sur norteamericanos (militares), mientras se nota una escasa presencia del Departamento de Estado (diplomacia): los temas principales son seguridad fronteriza (migraciones), narcoterrorismo y la conformación de una coalición. Deja de lado mecanismos preexistentes, en la OEA, la Junta Interamericana de Defensa, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), entre otros instrumentos. Entonces, el quiebre con el orden internacional que fomenta Trump no solo se da a nivel global sino también dentro del hemisferio.
En todo es un caso muy extraño de cooperación unilateral, de arriba hacia abajo. Se produce una relación de vasallaje con algunos estados caribeños, de América Central y América del Sur, bajo el extraño principio de “paz a través de la fuerza” en el marco de la Doctrina Donroe: las cosas se hacen como yo dispongo, tu pon el territorio, donde mis medios militares y tecnológicos actuaran discrecionalmente, muy lejos de los principios de la propia Carta de la ONU. Incluso el Pentágono lanzó la amenaza previa de actuar unilateralmente contra los carteles. Además, hay muchas semejanzas que se quieren forzar en la conceptualización, la respuesta de fenómenos tan diferentes como el terrorismo fundamentalista y la criminalidad organizada.
La declaración fue firmada por los ministros de defensa del Ecuador[2], de Argentina, de Paraguay, de Bolivia[3], de Perú, además de otros estados caribeños, lo curioso es que gran parte de los firmantes lo hicieron el 4 de marzo, antes que se inicie la misma, mientras que el secretario Hegseth si lo hizo al final lo que denota la diferencia entre los que redactan y los que firman, sin un trabajo diplomático previo.
“We want to prevent external powers from threatening peace and independence in our shared neighborhood”[4], dijo Hegseth reafirmando la idea del hemisferio como espacio de interés para los EE. UU frente a China, principal socio commercial de muchos países de la región. El 7 de marzo se realiza otra Cumbre regional, esta vez con participación de Donald Trump, denominada “Shield of the Americas” que reunirá a los gobiernos de 12 países[5] bajo el paraguas de la promoción de la libertad, la seguridad y la prosperidad[6]. La novedad es que Trump ha nombrado enviada especial a su ex jefa del Departamento de Homeland Security -si la misma a cargo de las políticas migratorias de deportación ilegal, arresto arbitrario de inmigrantes- para que este a cargo de esta iniciativa, lo cual no le garantiza mucha apertura, transparencia e igualdad de condiciones.
“America is prepared to take on these threats and go on the offense alone, if necessary. However, it is our preference — and it is the goal of this conference — that in the interests of this [hemisphere], we all do it together; with you, with our neighbors and with our allies who are eager and willing and capable to do this,” refirió el secretario de Guerra.
Por qué no ponemos las cosas en su sitio, se trata más bien de evitar y recortar toda presencia china en esta parte del hemisferio, como ocurre en el reciente caso de Observatorio en Chile[7] .
[1] https://www.eluniverso.com/noticias/informes/escalada-de-violencia-lleva-al-ministerio-de-defensa-a-la-fuerza-terrestre-y-a-la-base-naval-de-salinas-a-declarar-la-emergencia-por-60-dias-nota/
[2] https://www.eluniverso.com/noticias/politica/ecuador-suscribe-declaracion-conjunta-seguridad-conferencia-americas-carteles-nota/#goog_rewarded
[3] https://larazon.bo/nacional/2026/03/05/bolivia-se-une-a-coalicion-hemisferica-contra-el-narcoterrorismo-liderada-por-eeuu
[4] https://www.southcom.mil/MEDIA/NEWS-ARTICLES/Article/4423347/hegseth-promotes-regional-border-security-signs-joint-security-declaration-at-i/
[5] Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago
[6] https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/03/the-united-states-to-host-the-shield-of-the-americas-summit/
[7] https://www.latercera.com/nacional/noticia/observatorios-astronomicos-salen-al-paso-de-advertencia-de-eeuu-sobre-uso-militar-de-proyectos-vinculados-a-china-en-chile/