Por Ricardo Soberón, analista, julio 2026
Recientemente se produjo en la ciudad del Cusco, la XVII reunión de los Ministros de Defensa de todo el hemisferio occidental (7 al 10 de julio), tradicional reunión convocada siempre desde el Departamento de Estado y el Comando Sur, y no de las propias decisiones latinoamericanas. De ella emanó la Declaración del Cusco que intenta resumir sus principales acuerdos Desde que se instauró esta reunion en 1995 (Williamsburg), muchas cosas han cambiado, como lo dijera el Secretario de Estado adjunto de Guerra Albridge Colby. Comote un error en su discurso, al suponer que antes no contemplaban el tema de la lucha contra las drogas, la migración y la criminalidad. En realidad estamos ante una “Guerra contra las Drogas 2.0” que repite los errores de la anterior war on drugs (palo antes que zanahoria, fumigación, erradicación, interdicción y extradición). Otro grave error que comete el funcionario norteamericano en su discurso, es poner bajo nuestros hombros la responsabilidad de la producción y tráfico de drogas, cuando estas cruzan sus fronteras y llegan a sus ciudades, bajo sus propias narices y pese a la enorme tecnología y presupuestos de sus oficinas (ICE, FBI, DEA, Homeland Security).
Si observamos la forma como reaccionan cada uno de los miembros de la comunidad latinoamericana ante hechos relacionados a la paz y la seguridad en el globo y la región, salvo México y Brasil, los países latinoamericanos hemos perdido capacidad de iniciativa para sentar posiciones válidas y legitimas. Desde la solución a la crisis del Medio Oriente, la salida del conflicto en Ucrania, hasta nuestra posición frente a la crisis energética, los avances o retrocesos en materia de cambio climático, entre otros asuntos de importancia. O suscribimos, o suscribimos….
Mas grave aun, no hemos sentado posición colectiva en torno a dos hechos mucho mas concretos: uno la ruptura del marco del libre comercio y la imposición unilateral de aranceles, y dos, las amenazas sobre la soberanía de nuestros países, o las implicancias de la denominada “Doctrina Donroe” (¿América para los americanos?). Como dice Colby: “we came to assume the role of the guarantor of the Monroe Doctrine”. Luego señala el propio Colby: Monroe Doctrine is about protecting our own security and interests by empowering and enabling Latin American nations. A ello se suman dos iniciativas recientes, el Escudo de las Américas y la Conferencia anti Carteles.
Pasamos por alto otros hechos mas propios de nuestro entorno, como son la pérdida de importancia de la Democracia y los DDHH, las implicancias del giro autoritario, la pérdida de espacio para el Estado de Derecho. Por un lado dice que no necesitan nuestros recursos, pero por el otro, alaban la compra de los F-16 por la Fuerza Aérea peruana: Take Peru, for example, which just made one of the largest purchases of F-16’s in the world. Purchasing these planes is not just an investment in Peru’s defense but an important step to align with America’s defense industry that will bring investment and economic activity to both countries
Uno de los conceptos básicos de los debates hemisféricos en seguridad y defensa, ha sido y es el de confianza mutua, entre los países miembros. Para ello, tendríamos previamente que aceptar que somos miembros iguales y soberanos en una comunidad de naciones. Nos preguntamos, ¿de que confianza mutua se puede hablar? Cuando las acciones operacionales de EEUU son realizadas de forma unilateral, como ocurre con los bombardeos de lanchas sospechosas en el Caribe y el Pacífico, que ya han ocasionado mas de 190 muertes de civiles, la expulsión y hasta el asesinato de inmigrantes latinos en EE.UU, por parte de ICE; o la adopción de una política arancelaria que rompe con el sostenido paradigma del libre comercio, adoptado libremente por toda la comunidad latinoamericana. ¿Cómo podemos responder confiadamente cuando EE.UU tiene una relación de vasallaje con el gobierno de Deysi Rodriguez en Caracas, expoliándole las reservas y los ingresos petroleros?
Se trata de una cumbre sectorial marcada por los nuevos retos de la región, los planteamientos esbozados por el secretario de estado Marco Rubio, máximo representante de Donald Trump para esta región, a partir de su nueva Doctrina de Seguridad Nacional (2025) y la Doctrina de Defensa Nacional (2026). Se refiere el Secretario de Estado adjunto Albridge Colby a un realismo flexible que prioriza los intereses nacionales de EE.UU. En particular, cobra notoriedad la forma que adquirirá la lucha contra el crimen organizado trasnacional, en los territorios latinoamericanos. Hay que poner mucha atención sobre las implicancias del concepto de crimen organizado trasnacional, de acuerdo a los discursos de Marco Rubio y el propio Donald Trump que los asocia inmediatamente a regímenes progresistas o de izquierda, que no se alinean con la política imperial norteamericana. Veamos los ataques contra el propio Maduro, Evo Morales, Correa, Petro y hasta la presidenta Schembaun de México. El único que se ha salvado de imputaciones es el presidente Lula de Brasil.
Algo similar ocurre en nuestro hemisferio con el concepto de “narco terrorismo” que termina siendo tan resbaladizo que caben en él todo tipo de actores sociales (cocaleros, mineros, informales, madereros mezclados con traficantes de distinta monta), incluyendo actores que realizan legítima protesta social (sindicatos, colectivos, indígenas). Por ello, quizá la facilidad con la que es utilizado por los burócratas americanos. A contrapelo, se han producido otras iniciativas en la región que merecen ser estudiadas: una iniciativa interesante a comienzos del 2026, fue el Acuerdo de Santiago, impulsado por el gobierno chileno y que hasta ahora tiene 6 países integrados operacionalmente en acciones concretas con miras a tener un Plan de acción de luchas contra la criminalidad
No es posible mezclar ambos conceptos (terrorismo y narcotráfico), a pesar que puedan ocurrir coincidencias específicas en accionar, logística. No es posible asimilar ISIS y Al Queida con organizaciones como Jalisco Nueva Generación o Primer Comando do Capital. Unas, son de naturaleza política e ideológica, los otros tienen un componente esencial de orden económico y financiero, mas allá que conlleve acciones atroces en su forma de operar.
En cualquier caso, resulta interesante observar la forma parcializada con la que el Departamento de Estado analiza y abraza un concepto reducido de criminalidad trasnacional: esta es fundamentalmente no norteamericana. Se focaliza en las acciones de transpoirte, comercialización de droga y lavado de activos. Pero en ella no se incorporan aquellos elementos propios de la sociedad norteamericana que ayudan a potenciar dichas actividades: la demanda de drogas, el consumismo de bienes y activos, el tráfico de armas procedentes de EE.UU, la sobre criminalización y su incidencia en los precios ilegales.