EL PACTO DE LA MECA.

Por: Ricardo Soberón, analista.

El 7 de agosto de este año, tres grandes países musulmanes suscribieron un importante Acuerdo de Defensa militar: el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, instrumento suscrito en Arabia Saudita, por los mandatarios de los tres países. Las negociaciones comenzaron mucho antes del inicio del conflicto entre EE.UU e Irán: las primeras conversaciones surgieron en diciembre del 2024. Se trata de una respuesta colectiva que responde por un lado a los intentos de prevalecer en la región por hegemonías externas (el militarismo de EE.UU y los Acuerdos de Abraham) y por el otro, a la efervescencia de la derecha religiosa extrema (yihadismo islámico), de claro origen interno, aunque influenciado y promovido desde fuera.

Esta conformación colectiva agrupa condiciones y posibilidades diversas que juntas, le proporcionan una gran cobertura política y militar a cada uno de sus integrantes: por un lado el poderío militar y el avance tecnológico de la industria militar turca, la capacidad de potencia nuclear de Paquistán, y la capacidad financiera y energética del reino de Arabia Saudita (la mayor economía de Oriente Medio). Cada uno de ellos tiene necesidades e intereses comunes e individuales, que permiten ser obtenidos consolidados en esta Alianza, por el momento declarativa. Arabia Saudita quiere reafirmarse en su cualidad de la mayor economía y con una fuerte capacidad de gasto militar; Turquía de Erdogan, proyectarse como par frente a Israel, y Paquistán, desea asegurar las rutas de flujo petrolero a su país y fortalecer su imagen, debilitada por la falta de resultados en el intento de mediación entre Washington y Teherán. Así pues, el 31 de julio Arabia suscribió otro Acuerdo de Defensa Marítima con los mismos socios, además de Egipto, Qatar y otros ocho estados del Golfo Pérsico, incrementando el nivel disuasorio de sus integrantes.

Responde a las deficiencias demostradas por los propios EE.UU para garantizar mínimas condiciones de seguridad y estabilidad en una región tan convulsionada como el Medio Oriente. Mas allá incluso del reciente acuerdo de cooperación en materia nuclear entre EE.UU y Riad (Arabia Saudita) suscrito el 23 de junio.

Esta plataforma trilateral replica un dispositivo similar al artículo 5 de la carta constitutiva de la OTAN, es decir, el principio de la defensa colectiva frente a una agresión de terceros. Todavía no hay claridad sobre el funcionamiento mismo del mecanismo; su operatividad.

Queda por ver el grado de implementación de la alianza, respecto de otros temas regionales o globales, como puede ser las relaciones con China, con Rusia, el debilitamiento de la OTAN, la cuestión comercial o energética, entre otras.   

Se espera que en el futuro próximo puedan ocurrir nuevas adhesiones al mencionado Acuerdo, aunque todavía quecan algunos temas pendientes en donde los tres miembros no tienen unanimidad (por ejemplo, la cercanía comercial de Riad con Nueva Delhi). Países como Egipto, Indonesia, pueden estar interesados en conformar una nueva plataforma de una comunidad musulmana de clara tendencia sunnita que proyecte su influencia más allá de la región. Algunos especialistas lo ven como una coalición sunnita contra países como Irán, de clara mayoría shiita: recordemos que el 90% de los 2,190 millones de musulmanes responden a esa rama del islam. Además, el territorio de los tres países rodean a Irán por todas sus fronteras. Resulta muy claro que los intereses de Turquía, Arabia Saudita y Paquistán, giran alrededor de los escenarios en el Medio Oriente, pero no se circunscriben al tema iraní; por ejemplo, cada uno de ellos tiene enemigos distintos. Esta el tema de la expansión y la proyección militar israelí mas allá de sus fronteras (¿Cómo contenerlo?). De otro lado, las deficiencias mostradas por la presencia norteamericana en la zona, que no han logrado impedir el cierre del Estrecho de Hormuz.

En cualquier caso, frente al debilitamiento de cualquier forma de sistema multilateral de naturaleza global, es importante que los miembros de la comunidad internacional hagan esfuerzos muy puntuales para recomponer una nueva estructura regional.

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