Por Ricardo Soberón, analista.
Aunque parecieran escenarios y actores diferenciados, lo que ocurre en Irán, Ucrania, Venezuela, México, el Caribe, Líbano, son capítulos distintos de un mismo relato global en tiempos de profunda transición del orden internacional: los agresivos esfuerzos de una potencia imperial y hegemónica en decadencia, a la que solamente le queda su indudable poderío militar para predominar temporalmente en los asuntos globales.
De un tiempo a esta parte el escenario internacional cambia de manera poco previsible, no teníamos recuerdos sobre un ataque militar a una capital sudamericana. Para algunos analistas les resulta muy difícil encontrar un solo hilo conductor de los acontecimientos políticos. Pues desde este blog planteamos que existe un relato que lo explica todo. Lo que ha hecho Trump en su segunda administración, con el apoyo irrestricto del mundo MAGA, los adeptos de “America First” y las fuerzas militares y de inteligencia de los EE. UU es impulsar y/o provocar la ocurrencia de los hechos descritos anteriormente, para que aparezcan como asuntos separados e independientes.
EE. UU enfrenta una crisis histórica acumulada de sobre endeudamiento y déficit fiscal que superan el PBI norteamericano, y que solamente puede ser aletargada mediante emisiones inorgánicas de la Reserva Federal -total ellos manejan el sistema financiero internacional basado en el dólar- así como el impulso del gran complejo militar que es utilizado en las distintas operaciones militares que organiza urbi et orbi. Lo mismo podemos decir de los efectos de la globalización sobre el traslado de la manufactura fuera de EE. UU, o los avances de otros países en IA, nuevas tecnologías e industrias militares. Tomando en cuenta estos problemas, EE. UU se ve arrastrado a contrarrestar esta tendencia. Así, provoca la expansión irresponsable de la OTAN más allá de sus fronteras, hasta la ejecución de una ilegal guerra arancelaria global se constituyen en los dos vectores que enmarcan la actitud de Washington en los tiempos de Trump, todos ellos enmarcados en su “Doctrina de Seguridad Nacional”, de diciembre del 2025. ¿Quién detiene a este “pacificador”?
Solo de esa manera se explica el creciente e irresponsable acercamiento militar de la OTAN y EE. UU a las fronteras europeas de la Federación Rusa, sustentado en el apoyo a los gobiernos nacionalistas en Ucrania, el golpe de estado rusofobo en Kiev del 2013-2014 (revuelta de Maidán), que desencadenaron las agresiones contra la población local del Donbas, hasta la operación militar del 2022, en adelante. Luego tenemos las permanentes provocaciones y tensiones con China, desde tensiones con sus vecinos de Filipinas, Vietnam en el Mar de la China, hasta la guerra arancelaria mundial, lanzada en abril del 2025, y que solamente fuera contradicha por la Corte Suprema norteamericana. Aparte de la ruptura del “consenso” comercial de Washington basado en los tratados de libre comercio, la guerra comercial implementada por Trump ha tenido malos resultados para Washington: más del 90% de los aranceles ha sido pagado por los propios importadores y consumidores norteamericanos.
Además, tenemos el retorno de una política regresiva hacia América Latina basada en enormes presiones políticas y comerciales contra Venezuela y Cuba al borde de un desastre humanitario; en menor medida presiones sobre Brasil, Colombia y México (lucha contra carteles[1] y tarifas a China[2]): esta última depende comercialmente de EE. UU el 80% de sus exportaciones tienen ese destino. De forma similar los niveles de injerencia en los procesos electorales del 2026 en Colombia, Brasil y Perú se encuentran a la mano de Washington. Como podemos ver, Trump se ha encargado de maniatar y destruir toda señal de progresismo político en la región que considera su “patio trasero”.
Esta situación llegó a su punto con la operación militar del 3 de enero del 2026 sobre Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro y la instalación de un gobierno títere. Además, Trump ejerció enormes presiones sobre Groenlandia, Canadá, y luego Panamá (puertos sobre el Canal de Panamá), Perú (control sobre el puerto de Chancay), Chile (cable submarino) y Ecuador (nueva plataforma del Comando Sur para su guerra contra la criminalidad), para el alejamiento definitivo de los intereses económicos y logísticos de China sobre América Latina.
O el perverso péndulo que ha jugado Wahington en los sucesos en el Medio y Lejano Oriente, donde promueve y defiende la expansión de la hegemonía israelí en la región. Desde el apoyo en la creación de los talibanes, la invasión y posterior retiro de Afganistán (2001), la guerra en Iraq, la aparición y posterior apoyo a las distintas manifestaciones del fundamentalismo islámico. Asimismo, la focalización en Venezuela e Irán, que aparte de ser gobiernos distantes o hasta enemigos, tienen las mayores reservas de petróleo del mundo, así como minerales estratégicos. No se trata pues ni de la lucha contra el narcotráfico (Venezuela), ni la amenaza de programas nucleares (Irán), sino de lograr cambios de regímenes políticos más proclives a Washington. Para ello se valen de la comisión de actos ilícitos: ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, genocidio en Gaza, actos unilaterales en Irán. Como podemos observar, los acontecimientos políticos y militares últimos en Europa, América Latina y Asia, constituyen hechos que se articulan uno con otro por el actor responsable, los objetivos logrados y las necesidades de EE. UU. El evidente declive de la hegemonía norteamericana (1991-2020), se ve acompañado con el posicionamiento de la República Popular China como nuevo centro de desarrollo económico y máxima potencia económica y global y con cada vez más presencia en el mundo. La aparición de los BRICs representa el mejor ejemplo de una multipolaridad ascendente frente a una unipolaridad en descenso geopolítico, aunque los recientes capítulos puedan hacer pensar en una “derrota” y una preminencia de la hegemonía militar norteamericana en el mundo. Termino este artículo con una pregunta provocadora: ¿puede una guerra ser enfrentada y ganada exclusivamente con el instrumento económico, militar, o se requieren ambas?
[1] https://www.wsj.com/world/americas/mexico-delivers-37-people-with-drug-cartel-ties-to-u-s-a1fa8f21