EL VATICANO Y LA CASA BLANCA: ENCUENTRO Y DISPUTAS.

“La idea del poder disuasorio de la fuerza militar, especialmente la disuasión nuclear, se basa en la irracionalidad de las relaciones entre las naciones, construidas no sobre el derecho, la justicia y la confianza, sino sobre el miedo y la dominación por la fuerza”. Papa León XIV, Jornada Mundial de la Paz
 

Por Ricardo Soberón.

Que duda cabe del carácter rupturista de la administración Trump 2.0 en lo que se refiere a su política exterior, el debilitamiento del orden internacional formalmente vigente y de muchas de las prácticas multilaterales. Por otro lado, es innegable el peso del sector y factor religioso en la consolidación de su poder al interior de los EE.UU, tanto en el Congreso, en su propio Gabinete, en los Estados y frente a diversas comunidades al interior de los EE.UU. En las últimas semanas, ambas tendencias domésticas (MAGA y sector religioso), han tenido un encuentro en el poder que pueden traer consecuencias en el debilitamiento de esos poderes fácticos que ayudan a sostener a Trump, en el mediano plazo. Nadie duda de las capacidades concretas que el Papa tiene de incidir en asuntos terrenales y no es cierto lo que dice el vicepresidente Vance que el papa debe dedicarse a asuntos de las Iglesia y la moralidad. Aparte de que ambos mandatarios no han coincidido aún,  parece que el Papa ha decidido suspender cualquier posibilidad de visitar su país para el 250 aniversario de la Independencia (4 de julio 2026). Su pontificado ha estado marcado por sus permanentes declaraciones por la responsabilidad y la razón en contra de armas nucleares y la guerra.

Pero aparte de las rencillas domésticas, el primer gran golpe político que ha recibido Donald  Trump en su primer año de su segunda administración proviene de un paisano peruano proveniente de Chicago por nacimiento, pero con un alcance político e ideológico “urbi et orbi”. Aunque sin ejército ni capacidad decisoria formal, El Vaticano tiene una enorme fuerza ética y moral para señalar cosas que no son tan escuchadas cuando los dice otro sujeto internacional. “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”. Esta contundente frase se condice con uno de los principios afirmados por el Secretario de Guerra Pet Hegseth en su Coalición contra los Carteles de la “Paz mediante la fuerza”. Son completamente opuestos y contradictorios y eso deja al descubierto las fisuras que se pueden producir entre el estamento militar y el estamento político en Washington.

Nos referimos al Papa Leon XIV que se encuentra en una gira que lo ha llevado por Argelia, Camerún. En ella León XIV se ha encargado de responder con palabras muy fuertes y sólidas a las diversas acciones unilaterales ejecutadas por la Casa Blanca, desde la guerra comercial desbaratada por su propia Corte Suprema, las presiones y posterior  alejamiento de la OTAN, las recurrentes amenazas a países individuales, el apoyo al genocidio israelí en Gaza, el inicio de su Guerra contra las Drogas 2.0 vía el ataque cinético a objetivos marítimos (con el consiguiente saldo de más de 160 personas ejecutadas extrajudicialmente), además de su conocida política de expulsión de migrantes. Las recientes acciones militares, primero en Venezuela y ahora en Irán, cierran un ciclo corto de violencia, ilegalidad y choques que trascienden la esfera diplomático militar. Las palabras del pontifice tienen una especial repercusión dentro de los EE.UU: son dichas en un inglés muy coloquial y norteamericano, que impacta sobre las comunidades católicas alrededor de las circunscripciones más trumpistas: “El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas que nos apoyan”, no requiere mayores explicaciones. Luego siguió: “¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismísimo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico o político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!”. Mas claro que el agua. Incluso el vicepresidente Vance pretendió dar una lección teológica al pontífice al pretender sustentar las acciones en Irán bajo los criterios de la guerra justa planteados por el propio San Agustín de Hipona, padre de la orden a la que pertenece Leon XIV. Un análisis más fino de los criterios que se requieren para la guerra justa según Santo Tomás y San Agustín son: causa justa, autoridad legítima, intención recta de buscar la paz, proporcionalidad, último recurso, esperanza de éxito. Ninguno de ellos se cumplen en el caso de los ataques a Irán.

“The masters of war pretend not to know that it takes only a moment to destroy, yet often a lifetime is not enough to rebuild. They turn a blind eye to the fact that billions of dollars are spent on killing and devastation, yet the resources needed for healing, education and restoration are nowhere to be found.”

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