Por Ricardo Soberón, analista.
¿Qué ha cambiado desde la noche del 3 de enero, cuando fuerzas especiales norteamericanas capturaron y extrajeron a Nicolás Maduro, hasta entonces presidente venezolano?
Pues, algunas cosas, no todas.
A la molestia internacional inicial por la falta de legitimidad de la acción militar unilateral de Washington, pasamos a un período de entendimiento más fino de la situación. Aunque las acciones recientes de Trump en el Caribe confirman el rol estratégico de la región, EE. UU no hubiera podido invadir militarmente el país sin un enorme costo político y humano, como ha ocurrido en Afganistán o Irak. Aunque no parece haber consenso en la Casa Blanca, sobre la posibilidad futura de estar militarmente en el terreno, lo cierto es que tras once años de presión, injerencia y bloqueo que han llegado hasta 974 sanciones, la acción quirúrgica ha tenido un resultado concreto, en el corto plazo[1].
La operación militar “Southern Spear”[2] ha sido conducida fundamentalmente desde el aire, le ha permitido demostrar al Pentágono la enorme utilidad de la tecnología y la precisión que tiene su aparato militar para enfrentar una situación puntual, más cercana a lo policial que a estrategias militares complejas, de forma muy similar como semanas después ha ocurrido con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”, líder del cartel Jalisco Nueva Generación. Estamos ante el reinicio de un nuevo capítulo de la “Guerra contra las Drogas” tradicional, como ocurrió en la década de los años 90, marcada por acciones militares focalizadas -el bombardeo de lanchas sospechosas en el Pacífico y el Caribe con 124 asesinatos extrajudiciales[3]-, la asfixiante presión sobre Cuba[4], fuertes presiones políticas sobre los gobiernos de México[5] y Colombia, y una alta dosis de inteligencia, acompañadas de acciones tradicionales de interdicción policial y erradicación de cultivos de coca, como las que busca en Colombia y que ahora quiere volcar nuevamente a Bolivia; el Perú es otra cosa. Volvamos a Venezuela.
En primer lugar, se ha reconvertido el régimen -manejado férreamente por Nicolás Maduro luego de la muerte de Hugo Chávez el 2013- para poder sobrevivir a las nuevas exigencias de Trump hacia América Latina, en el marco de su Doctrina de Seguridad Nacional 2025, allí aparece la figura de Delsy Rodríguez y la de su hermano. ¿Hasta que punto podemos hablar de un madurismo sin Maduro? Se han producido las visitas a Caracas de diversas autoridades norteamericanas, desde el jefe de la CIA John Rattcliffe (16/2), el Subsecretario de Defensa John Humire y el jefe del Comando Sur General Sullivan (18/2), hasta el secretario de Energía John Wright. Hay un evidente reinicio de relaciones bilaterales, aunque no exentas de problemas[6] puntuales.
Se ha producido un conveniente reacomodo de las fuerzas políticas detrás de Maduro, teniendo como meta la supervivencia política. Por su parte, el bolivarianismo, el PSUV, las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas han tenido que aceptar las condiciones externas impuestas por Trump, Marco Rubio y Pet Hegseth, particularmente en el ámbito político, militar[7] y económico, para administrar los próximos meses el país. EE. UU se ha hecho del control de la industria petrolera, ha confiscado reservas, maneja las ventas y el uso de las ganancias. Los dos primeros hechos provenientes del nuevo gobierno han sido la discusión y pronta aprobación de Ley de Amnistía en Venezuela, que han sido acompañadas de la liberación de hasta 400 presos políticos, quedando varias decenas pendientes. Asimismo, a finales de enero se aprobó la nueva Ley de Hidrocarburos que permite la inversión privada extranjera, después de la nacionalización de 1976[8] que tuvo al Estado como principal operador en la exploración, extracción, transporte y almacenamiento. Ahora la nueva ley permite el ingreso de empresas sin intervención de PDVSA con menores influencia de Asamblea, sujeción al arbitraje internacional y menor porcentaje de regalías e impuestos.
La incertidumbre de las transiciones es la que marca el país. Una cosa es la estabilidad económica que pretende Trump. El secretario de Estado Marco Rubio ha sido claro en plantear un derrotero para Venezuela: primero estabilización, luego recuperación y finalmente, transición a la democracia. Aunque han aparecido públicamente opositores que se encontraban escondidos, se han reiniciado las movilizaciones estudiantiles en la UCV, y ha aparecido Venevisión[9]. Se mantienen mucha incertidumbre y fragilidad en los territorios del país, donde hacen presencia de diversos grupos sociales, políticos y militares de distinta naturaleza: disidencias, el ELN, las milicias y colectivos diversos como la Milicia Popular Bolivariana[10], grupos criminales diversos o las propias Fuerzas de Acción Especial (FAES).
El petróleo estuvo entre uno de los argumentos que explican la operación militar norteamericana[11], dejando a la lucha contra las organizaciones criminales trasnacionales en un segundo lugar. Por ello, en la interna, la presidenta encargada Delcy Rodríguez habla de “una economía diversificada no rentista petrolera”[12]. Las dificultades financieras, operacionales, logísticas que tendrá Trump para emprender la reconstrucción de la infraestructura energética del país, pueden durar hasta una década.
Pero el reto más importante es tomar decisiones sobre la marcha política del país, en donde Trump -y Rodríguez- juegan a dos bandas: la amenaza económica y la amenaza militar sobre el nuevo gobierno. Por el momento, el equilibrio de fuerzas dentro de Venezuela ha pasado de un estamento militar golpeado por el ataque del 3 de enero (y un segmento capitalista cercano al gobierno de Maduro) como dijera el general y ministro de Defensa Vladimir Padrino: “las fuerzas militares abrumadoras en medios y en tecnologías hoyaron nuestra soberanía en contravía con el derecho internacional y en contravía con lo que está establecido en la carta de las naciones unidas, de resolver los conflictos de manera pacífica con el diálogo político, preservar la paz no solamente aquí sino del mundo entero y rechazar el uso de la amenaza militar y el uso de la fuerza para dirimir conflictos”[13]. Ahora Venezuela parece enfilarse a un período político de transición, con una mayor participación de la ciudadanía.
[1] https://observatorio.gob.ve/
[2] https://www.defensa.com/centro-america/operacion-southern-spear-estados-unidos-mar-caribe-entra-fase
[3] https://www.wola.org/2025/11/us-military-strikes-trump-drugs-caribbean/?emci=62e24922-e1f2-f011-8d4c-000d3a54b560&emdi=f56b0176-f4f2-f011-8d4c-000d3a54b560&ceid=16301470
[4] https://www.defensa.com/centro-america/estados-unidos-intensifica-presion-militar-alrededor-cuba-cerco
[5] Con el saldo de 43,000 detenidos, 23,000 armas requisadas, 320 toneladas de droga incautada, 2,200 centros de producción destruidos, desde octubre del 2025. Conferencia de Prensa secretario de la Defensa General Trevilla.
[6] https://cnnespanol.cnn.com/2026/02/21/venezuela/caracas-responde-eeuu-rechaza-ser-amenaza-orix
[7] https://www.defensa.com/venezuela/visita-inedita-pentagono-caracas-estados-unidos-venezuela
[8] https://ecosistemag.com/en/new-venezuela-hydrocarbons-law-reform/
[9] https://www.telemundo51.com/noticias/local/venevision-genera-polemica-tras-retransmitir-declaraciones-de-maria-corina-machado/2745360/
[10] https://www.aljazeera.com/features/2019/5/9/venezuela-who-are-the-colectivos
[11] https://abcnews.com/Business/trump-spoke-oil-companies-venezuela-attack-brief-lawmakers/story?id=128942212
[12] https://www.telesurtv.net/delcy-nueva-economia-soberania-venezuela/
[13] https://www.ejercito.mil.ve/news/gj-padrino-lopez-la-fanb-respondio-con-heroismo-con-virtud-y-pertinencia/